Salir del armario o atrincherarse en él: las formas de afrontar la identidad.
Esto es fruto de una charla entre amigos, ahí cuando el sol comienza a bajar, y mates de por medio, alguien saca el tema, como forma de preguntarse el por qué de ciertas cosas.
Suele suceder que se dibuja una línea entre aquellos que expresan su identidad sexual, y aquellos que tratan de que pase desapercibida, o incluso la esconden. En este contexto, es muy común que sólo se distingan dos grupos: aquellos que ya “han salido del armario” y aquellos otros, que por lo general suelen atribuirse a sí mismos los términos de “discreto“, “varonil” o “cero plumas“, a los cuales, en su versión más extrema son catalogados bajo el término de reprimidos.
Sin lugar a dudas, no todos salen del armario, y es común que muchos, vean pasar sus vidas desde allí dentro, sin tener nunca la oportunidad, la voluntad, o el interés de salir. Y es que, para muchos, vivir en el armario es el modus operandi más confortable, o más viable.
Algunos pretenden demostrar que las diferencias entre aquellos que salen y aquellos que no, estriban en primera instancia en una educación familiar hostil, o muy hetero-tradicional, sumado a un contexto social poco favorable a dejar espacio para las identidades no-tradicionales. Sin dudas, es la tesis que mejor explica el asunto.
En esta misma charla, que no fue más que una grata charla entre amigos, yo sostuve la posición que no hay nada más alejado de la realidad que plantear las cosas de manera tan dual: en efecto, mi opinión es que no hay dos sectores bien definidos y antagónicos entre sí. Es decir, no hay los de adentro y los de afuera. A mi entender hay una gama más amplia de comportamientos que van de un extremo al otro, es decir que hay una línea y que en varios puntos de esa línea pueden leerse las diferentes actitudes de una persona frente a su identidad.
De lo que a veces no estoy muy convencido es de las posiciones que se toman desde un lado hacia el otro. Es decir: los de afuera critican a los de adentro por ser “reprimidos”, que tienen “problemitas”, que vean a un psicólogo, que se la dan de machos, y son mas p… que cualquiera etc. etc. etc., Por otro lado, si uno escucha a los de adentro, se escuchan cosas tan horribles como “son todos unos maricones”, siendo esto lo más amigable. Y es que muchos, tienen la facilidad de aislar la sexualidad del resto de los aspectos de su vida: es cierto, muchos llevan una vida hetero-normal, mientras que paralelamente, y a escondidas, viven su sexualidad aisladamente del resto de las esferas de la vida. Claro, pagando el precio que eso significa. ¿O alguien piensa que tramitar la vida de esa manera puede producir algo parecido a la felicidad?
Muy personalmente, yo creo que más allá de posturas, ideas, y argumentos (a favor o en contra), poner el pie fuera del armario es una elección de vida, muy singular, muy propia, frente a la cual no todos ven el “salir” como una forma de vida, si no que lo asocian con la vergüenza, el repudio, incluso hasta con el pecado.
Pero hay algo que es cierto: paradójicamente, algo tan simple como vivir, significa muchas veces, elegir, y en cada elección, se pierde y se gana, y en esta permuta en la que dejamos algo para tomar otra cosa, no todos eligen lo mismo.
Para algunos, dentro de todo, no nos costó muy caro poner un pie fuera del armario, para otros significó muchas veces, situaciones extremas, como quedarse sin techo y sin familia; pero la elección fue llevada adelante, con todos los riesgos que trae consigo algo tan delicado como decir…”yo soy así”.
Por eso, yo creo que muchos no están dispuestos a perder algunas cosas, no están dispuestos a arriesgarse al “oprobio”, a la “vergüenza”, y eligen diferente; eligen quedarse adentro del armario, mirando por las hendijas, espiando desde dentro, sin haber arriesgado valores o ideales, renuncian a una forma de vida más autentica (digo autentica, porque uno es lo que es, afuera o adentro, la diferencia está en como se lleva adelante la propia identidad) y eligen construir una vida diferente, donde la identidad sexual, queda escindida del resto de los aspectos de la vida.
No es esto una defensa ni de los adentro ni de los de afuera, solo es una forma de pensar en el por qué de ciertas cuestiones. Porque, por honor a la sinceridad, hay que reconocer que no vivimos en una sociedad tan “open mind” como se pretende creer, ni es esta una sociedad con tolerancia cero. Basta con leer las noticias un poco todos los días o cinco minutos de televisión argentina, para darse cuenta que todavía faltan unos cuantos años, y que corra mucha agua bajo el puente, para llegar a una sociedad que no discrimine por orientación sexual (entre otras yerbas)








Hola Nano, antes que nada te quiero felicitar, me gusta la onda que le estas dando al Blog.
Con respecto al tema de “salir del armario” si bien para el que salió hace tiempo (mi caso por ej.), se da cuenta que a pesar de haber transitado un camino medio denso, al final podés vivir tal y como cual sos, le pese a quien le pese, es cierto que el que “no sale o nunca lo hará”, desde mi punto de vista no perjudica a nadie mas que a sí mismo. Pero por el simple hecho que no se juega por ser quien necesita ser, sino que además de engañar a su entorno, lo mas triste es que se engaña a sí mismo.
De todos modos, cada uno sabe como quiere y puede vivir, que es lo que quiere o no perder y porque no? ganar. Lo único que me parece es que hasta cierta edad en donde se pueda ser mas independiente, a veces es mejor estar “protegido en el armario” y cuando se esté preparado ahí se elige que hacer.
No te olvides que el armario es una estructura únicamente “psicológica”
Saludos!
Comentario por Cositarosarina — 25 Enero 2008 @ 9:50