Año nuevo… ¿rutina de siempre?
"Año Nuevo, vida nueva" reza el refrán de mayor alocución en las últimas festividades. Pero nada tan alejado de la realidad. Lejos de dejar atrás toda "vida vieja", la rutina parece que se refuerza a sus niveles máximos a partir del 2 de Enero. Intensivas horas de gimnasio, sobredosis de cinta y horas extra en bicicleta fija, para ahogar la culpa de dos semanas de delirio culinario. Mientras corrés en la cinta pensás, sacás calculos fríamente matemáticos: "me comí dos turrones, un poco de Mantecol. pan dulce, ensalada rusa, lechón, cordero, pollo relleno, chocolate, etc, etc". Afligido, te das cuenta que no te alcanza la semana arriba de la cinta y/o bicicleta para deshacerte de la enorme cantidad de calorías ingeridas en las fiestas. Así pues, decidís comenzar una dieta, te decís "hay que purgar todo; año nuevo, hábitos nuevos" y los primeros días del año te flagelas estrictamente a ensaladas, hasta que desistís y volvés a la normalidad (es decir, le das a lo primero que hay en la heladera)







