Urbandóxa

3 Diciembre 2007

Mala Praxis. Con cirujanos como este….

Archivado en: General — Nano @ 1:13

Hay anécdotas que definitivamente resultan parecer increíbles cuando uno las cuenta. Este es uno de esos casos que rayan lo inverosímil.

El viernes a la noche, con la carga de una semana agotadora en la cual, mimetizándome con Neustad, dormí cuatro horas al día, me fui a la cama relativamente temprano (tipo 00.30hs) con el propósito de dormir la mayor cantidad de horas posibles.

Cuando ya estaba entregado a los brazos de Morpheus y sumido en el más profundo de los sueños, los golpeteos en la persiana me hicieron saltar de la cama. Afuera, mi cuñada a los gritos pelados conjurando mi nombre sin pausa.

Sin entender ni que pasaba, ni quién me llamaba, ni que hora era exactamente, me puse lo primero que había a mi paso mientras trataba de recordar dónde había dejado las llaves de la puerta.

“La abuela se cayó, y le sangra la cabeza” dijo mi cuñada desde la vereda, que no dejaba de gritar desesperadamente.

Algunas aclaraciones: mi abuela vive justo enfrente de mi casa, y mi cuñada detrás la casa de mi abuela.

Mientras trataba de abrir la puerta, mi cabeza formo todas las combinaciones de imágenes posibles a partir “abuela” + “cabeza” + “sangre”. El corazón me latía a mil. No se como abrí la puerta y como llegué a lo de la abuela que esté en la flor de la juventud (80 primaveras).

Bueno. ¿Qué decir? La nona exagera al límite cualquier cosa, así que en esta oportunidad no se privó de hacer un melodrama en torno al accidente: “me voy a morir”, “esto es una desgracia, me estoy desangrando” “porque me pasa esto, que destino maldito que tengo yo” y frases de similar tenor ilustraban la pintoresca escena.

Empecinadamente se sostenía un toalla contra la oreja insistiendo tercamente que le sangraba el oído, cuando la verdad era que tenía un flor de agujero en la cabeza.

Entre gritos, desquicios y ataques de pánico múltiples llegó la ambulancia. En ese momento, se acabó el lamento y el griterío: hacía falta la presencia de un médico para acallar los nervios de la vieja.

Bueno, ahorro los detalles y voy al grano. (más…)

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