Megalópolis
“Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires”. Nunca tan exacta la frase para ilustrar aunque más no sea un solo aspecto de lo diverso de Buenos Aires. Mi paso la semana anterior por Capital fue más que fugaz, pero no por ello dejo de tener cierta admiración por sus coloridos y su belleza urbana.

Bueno, tampoco vivo en el campo como para sentirme tan asombrado. Pero no hablo de asombro, sino de lo pintoresco de Buenos Aires: la perfecta mezcla entre las edificaciones históricas y los modernos edificios, la autopista junto a la cual lloran (todavía) algunas edificaciones por sus costados amputados en pos de la modernidad.
En lo personal, creo que Baires encierra gran encanto no solo para los argentinos sino también para el resto del mundo, que sin duda, aprecian el lugar donde historia, tradición y vanguardia colisionan en un solo escenario.







