Y en el medio, nosotrxs…
El conflicto entre el campo y el gobierno ya lleva casi tres meses y en el país no se habla de otra cosa. Como si las necesidades del resto de lxs ciudadanxs no fuera importante. Y en el medio nosotrxs.
He aquí el gran error del gobierno de Cristina Kirchner, que ostenta liderazgo en runiones llenas de personas que gracias al pancho, la gaseosa y el plan trabajar hacen las veces de un público consciente de lo que está aplaudiendo, pero que en verdad no tiene el liderazgo necesario (por terquedad o por avaricia, no lo se) para sentarse a dialogar con plena conciencia de que se debe negociar.
Y si bien el campo tiene sus responsabilidades ineludibles, es muchisimo más irresponsable la actitud del gobierno, porque su función es la de gobernar con coherencia y sin crear divisiones entre los que más allá o más aca somos fundamentalmente hijos de esta patria.
Así es que los reclamos de miles de problemas y necesidades que fuera de este conflicto existen en nuestro país son por completo ignorados. Desde los medios hasta el gobierno. Desde la sociedad hasta el Parlamento. Parece que lo único importante es tomar partido por uno u otro de los contrincantes de esta puja cuando, en realidad, la mayoría de nosotrxs tiene una larga lista de reclamos que aun esperan el turno en la mesa de entrada de los administradores del Estado.
Por poner un ejemplo que me toca en lo cercano estoy harto de esperar que deba pasar toda esta situación para que la Justicia recién comience a pensar si puedo o no casarme con mi pareja. Estoy harto de esperar que la agenda del ministro de Justicia y Derechos Humanos tenga lugar para estudiar la propuesta de matrimonio para parejas del mismo sexo. Estoy harto de gastar cada vez más dinero en el supermercado y llegar a casa con bolsas más chicas.
Pero claro, mi reclamo es -si se quiere- sumamente pretencioso cuando silenciosamente muchos niños y niñas reclaman un plato de comida y pagan con la muerte por desnutrición la inconciencia e ignorancia de quienes deben velar por ellxs. Un reclamo que es prioritario y que duele aún más cuando absortxs vemos por tevé que se vuelcan millones de litros de leche que no podrán ser industrializados. Esto más que hartante es angustiante. Me es imposible no recordar esas imágenes sin que se me haga un nudo en la garganta.
Ver a la gente en la calle es la mejor manera de sentir el pulso de nuestra sociedad. En el centro o en los barrios, hombres o mujeres, ricos o pobres: las caras son las mismas. La gente está triste, desilusionada y casi sin esperanzas. Y no es para menos en un país que, gracias a la ineptitud repetida de sus gobernantes de turno -y parafraseando al ex presidente uruguayo Jorge Battle- «no sabe adonde va».
Días atrás discutía con mi compañero cómo se sale de estas situciones. Y yo le proponía que cuando las soluciones no vienen desde arriba las tenemos que buscar nosotrxs desde abajo. Creo que falta conciencia de que como sociedad tenemos la capacidad de cambiar las cosas, desde las organizaciones a cada unx de nosotrxs como individuos. Y no me refiero solo al voto que emitimos cada cuatro años porque entre elección y elección también debemos expresarnos como ciudadanxs.
Y a mi modo de ver, allí reside nuestra responsabilidad. Creo que nos falta conciencia de que somos ciudadnxs y que, como siempre digo, tenemos «el derecho de peticionar a las autoridades» tal como reza nuestra Constitución.
Y lo que debemos peticionar como ciudadanos -más allá de que seamos ruralistas, periodistas, profesores, estudiantes, camioneros, médicos, enfermeros, empleados, cuentapropistas, estatales, privados, ricos o pobres- es que de una buena vez por todas el gobierno asuma la responsabilidad de manejar esta situación que ya se ha desmadrado y dialoge, negocie y acuerde. Porque mientras tanto, a todxs y cada unx de nosotrxs también se nos pasan los días con la frustración de sentirnos fuera de toda consideración por el reclamo de nuestros derechos individuales.
Tincho @ Junio 6, 2008


