Familiarmente LGBT

Septiembre 3rd, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

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El psicoanálisis comparte con la antropología el no tomar por naturales u obvias las cuestiones que son instaladas como tales por una supuesta mayoría que no habilita para revalidar las teorías nacidas de ciertos mitos o conceptos rígidos.

Así como Lacan dio lugar a que se interrogue (pregunta freudiana, por otra parte) qué es ser una mujer, me permito pensar en la familia y el contexto actual: qué es una familia, qué características tiene que tener una familia para constituirse como tal, si hay un modelo familiar que predomina en estos tiempos de globalización y, más específicamente, cómo entender los grupos familiares que están compuestos por personas lesbianas, gays, bisexuales y/o trans (LGBT) que muchas veces no presentan lazos sanguineos, y cuáles son los efectos de estas situaciones en la sociedad argentina.

Trataré de recorrer estos interrogantes articulando con algo de mi experiencia como profesional de la salud.

Familias LGBT: existentes pero negadas

Hoy en día sólo como excepción tiene una cierta permanencia el matrimonio monógamo, heterosexual y con fin reproductivo.

Con este panorama, del lado de la sociedad, ¿no hay algo de pérdida de la realidad o negación de la misma? Digo, ¿por qué seguir pensando que esa familia «tradicional» es el objetivo ideal a seguir? ¿Por qué no darle la entidad que se merece a las «otras» familias, las cuales siempre existieron? ¿Por qué justamente allí donde sí habría una obviedad (es obvio que estas familias cobran vida) no se la reconoce?

Por un lado, sabemos que lo «tradicional» se refiere a una época pasada y, por otro, creo que «lo ideal» es inalcanzable.

Considero que hay que replantearse el concepto de mayoría, porque si reuniésemos a todas las familias que no serían las «tradicionales», si agrupáramos a todos los «grupos disidentes», es decir, a las «otras» familias, las ensambladas, las de madres solteras, las de dos papás, las de dos mamás, las de madres trans, la de parejas que se juntan y alguno de ellos/as ya tiene un hijo con una pareja anterior, etc., obtendríamos un grupo ampliamente mayoritario.

Por eso debemos contextualizar los espacios geográficos y los momentos sociales, históricos, políticos, culturales, económicos, teóricos, etc.

Miedos ajenos y propios

Varios prejuicios se dirigen aún hacia (y dentro de) los sujetos LGBT, entre ellos uno de los más fuertes es: «te vas a quedar solo» (apoyado por la realidad, ya que en nuestro país casi no existe una ley que ampare a las familias homoparentales), no obstante, algo de ese prejuicio está perdiendo fuerza en el imaginario social, porque existen muchas personas lesbianas y gays que están compartiendo sus vidas en pareja hace muchos años y eso implica una historia y un proyectar de a dos.

Uno de esos proyectos puede ser convertirse en padres. Y los prejuicios que circulan en la sociedad también son introyectados en las parejas de lesbianas y gays.

El discurso expresado y escuchado que contiene el miedo más común de estas personas es: «yo no adoptaría porque la sociedad no está preparada para esto», o «no quiero que el niño salga dañado, por ejemplo en su colegio, por tener dos papás o dos mamás».

Me parece que muchas veces nos quedamos en ese miedo paralizante por no actuar. Y lo principal en estos casos es empezar por uno, por lo que se puede hacer previamente, recorriendo caminos posibles hasta concretar el hecho: informándose, reuniéndose con otras personas que hayan pasado por la misma situación, acercándose a profesionales, para luego estar preparado para afrontar el «afuera».

Por ejemplo, cuando se hace real el deseo de construir una familia homoparental con un hijo (o más), es importante acercarse al colegio donde acudirá ese/a niño/a para informar, «educar», darles tiempo a las autoridades y docentes de ese establecimiento para que lean material pertinente, etc.

La construcción implica sumatoria, algo que se edifica, armado de. Y armar una familia «no convencional» ya rompe con lo que circula socio culturalmente, el: «a la familia no se la elige, te tocó eso», puesto que si hablamos de elegir, introducimos la dimensión del deseo y de la decisión responsable de esa elección y de ir preparándonos para la realización de ese deseo de construir una familia «diversa».

Lo anteriormente mencionado se relaciona con el verbo adoptar, el cual proviene del latín: «Ad optare», y significa desear, elegir lo que se quiere.

En mi experiencia dentro de los grupos de reflexión para varones gays que coordino puedo dar cuenta de este panorama, relacionando la teoría con la práctica misma: por ejemplo, hay dos hombres que adoptaron como solteros, hay otro miembro que hizo la unión civil con su pareja, hay un papá de un hijo gay, abuelos gays, padres gays que tienen hijos/as de matrimonios anteriores y en la actualidad conviven con alguien de su mismo sexo, etc.

¿Cuáles son los datos que emanan de los principales estudios en familias homoparentales?

La mayoría de las investigaciones hechas en el mundo acerca del desarrollo de niños  y niñas (algunas de dichas investigaciones incluyen a adolescentes) criados/as en familias homoparentales se realizaron en Europa, los Estados Unidos y Canadá.

Los datos informan que no hay diferencias significativas entre tales niños/as y los/las criados/as por padres heterosexuales en cuanto a su desarrollo socio afectivo.

Los estudios revelan que los/las niños/niñas criados/as en familias homoparentales no resultan homosexuales más frecuentemente que los/las criados/as por padres heterosexuales.

Igualmente si fuese así, no sería un problema, considero que ya en la base de esa hipótesis a constatar o refutar hay algo prejuicioso, ya que se supondría que la homosexualidad es contagiosa donde implícita o explícitamente continúa el concepto de enfermedad; pero al menos los resultados descartan una de las ideas más comunes del imaginario colectivo basada en la ignorancia.

Lo que hace a una familia

Lo que mejor define a una familia son los lazos afectivos (corrientes amorosas y agresivas) que se constituyen y vehiculizan dentro de la misma.

En ese sentido, no considero que la consanguinidad, lo genético, la filiación sean los únicos rasgos excluyentes que deberían estar presentes en un grupo familiar y, al mismo tiempo, se amplía una posible definición de las familias.

En palabras de Gilbert Herdt y Bruce Koff en su libro «Gestión familiar de la homosexualidad»: «La familia es plural porque se trata de una forma de parentesco, y el parentesco es un sistema de relaciones sociales arbitrario sin relación directa con la consanguinidad ni con la filiación. El parentesco existe solamente en la conciencia de las personas y es una convención social, un lenguaje, un sistema de representaciones. El parentesco no es una relación física o biológica: el parentesco es una relación social».

Es por ello que me permito pensar en otras formas de familiaridad dentro del colectivo LGBT, como la que conforman los amigos o la solidaridad como elemento emergente en períodos críticos de las personas.

Ejemplo de ello puede ser lo que ocurre dentro del hospital Muñiz (según me comentó la presidenta de ATTTA, Marcela Romero), sobre todo entre personas trans y gays que conviven con el VIH/SIDA: hay muchos gays que no son visitados y en períodos terminales son las chicas trans las que los cuidan, los asean, les dan de comer, los acompañan.

Respecto a ellas, en el momento que hay una información oficial de que están muy graves, se llama a sus familias –que en general viven en el norte argentino- para transmitirle dicha noticia, y lo que ocurre –también en general- es que la respuesta del otro lado del teléfono es: «esa persona hace rato dejó de ser parte de esta familia». Entonces, tras las expulsiones, los «asesinatos» de las personas trans por sus familias «naturales», muchas chicas cumplen ese mandato por poseer una alta cuota de pulsión de muerte. No por casualidad el promedio de vida de las chicas trans en Argentina es de 25 a 35 años.

También podría pensarse que ciertas redes hacen las veces de familias, como por ej., grupos de pertenencia, donde se construye un espacio que la sociedad obtura. De hecho, me sentí muy reconfortado cuando recibí un mail de un integrante de uno de los grupos que coordino, que decía: «Querido Ale, me alegra mucho que hayan ingresado a nuestro grupo dos personas nuevas, se nota que la familia se sigue ampliando… Carlos».

Por la legitimación de lo familiarmente diverso

El término delirio proviene de una metáfora de labriego de la antigua Roma. Así lo explica Pierre Rey en su novela «Una temporada con Lacan»: Lira, el surco. Cuando un campesino se distraía detrás de su arado, apartándose inadvertidamente del surco, los demás, para avisarle, le gritaban: De lira! Te sales del surco. Cuando irradia su propia energía, toda creación se sitúa necesariamente fuera del surco, porque la creación sólo puede proceder del delirio.

En tal sentido, las «nuevas» creaciones familiares se salen del surco, de lo establecido, no obstante desde lo social no se las debe meter en la bolsa de lo raro, de lo enfermizo y no se debe analogar lo que sale de la norma con lo que transgrede la ley, la salud, y para ello hay que seguir luchando para legitimizar los derechos de todos y todas, creando y afianzando, haciendo cumplir nuevas leyes.

Tengo la idea que la ley y el afecto se retroalimentan, cada aspecto actúa como soporte del otro.

Es el respeto, el amor, el compromiso lo que construye y legitima una familia y, a su vez, la ley debe anidar, respaldar esos lazos. Sobre todo para los menores, a los cuales hay que proteger, acompañar, ayudar, en lugar de señalar, estigmatizar, apartar.

Para finalizar, creo que en este tema sería importante recusar la terminología negativa, que sigue haciendo oir ciertas palabras estigmatizantes, como: patología, lo (no) natural, mayoría, perversión, etc., avaladas por mitos, informaciones con bases falsas, rigideces, y que hace que siga reproducéndose la discriminación, en pos de valorizar lo positivo, lo que circula en lo que existe: dentro de la diversidad de manifestaciones familiares en este mundo plural y atractivo en lo relacional, apuntar al reconocimiento de la singularidad, de la subjetividad de cada quien, a la responsabilidad, al deseo, a la capacidad de una persona para ser padre -más allá de su orientación o identidad sexual, y al amor-, lo cual no significa «dar todo», sino lo necesario y suficiente con límites.

Para contactarse con el autor:
www.alejandroviedma08.blogspot.com

Charla Construyendo Familias

Agosto 16th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

El Centro de Iniciativas y Políticas del Socialismo para Buenos Aires

tiene el agrado de invitar a la Mesa:

“Construyendo Familias”.

El eje de la actividad será poner en relieve los cambios y avances que se vienen produciendo en la(s) familia(s) en las últimas décadas. Apuesta a un proyecto basado en el afecto y el respeto a las diferencias. ¿Cómo impacta la diversidad sexual en la institución familiar? Un debate que hace falta hoy: los nuevos ordenamientos que atraviesan a la sociedad argentina.

Disertarán:

  • Martín Lanfranco- Coordinador del Área Jóvenes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA)
  • Eva Rotenberg- Psicoanalista y especialista en niños, adolescentes, familia y adopción, co-compiladora del libro “Homoparentalidades. Nuevas familias”
  • Marlene Wayar- Activista Trans

Coordina: Alejandro Viedma- Lic. en psicología y coordinador de grupos.

Lugar: CIPSBA. Perú 89 6º piso

Fecha: Lunes 25 de agosto -19.30 horas

Entrada libre y gratuita

CHICAS TRANS: MUCHA TELA PARA SEGUIR CORTANDO

Agosto 16th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Columnas 03-07-2008, AG Magazine, portal de noticias declarado “De Interés Municipal” por el Concejo de la ciudad de Rosario por su trabajo en favor de la difusión de la temática LGBT.

Por ALEJANDRO VIEDMA | Un posible modo de articulación de los más recientes avances del colectivo trans argentino, como consecuencia de no haber retrocedido ante sus deseos.

“…matar simbólicamente a aquel que se ha sido para que de ese modo se distinga lo dado de la niñez de lo conquistado de la madurez.” –Pierre Rey-

En el último bimestre estuvieron circulando varias noticias en la prensa nacional acerca de los novísimos emprendimientos y logros del colectivo de travestis, transexuales y transgéneros. Resumidamente, a continuación hago un racconto de dichos sucesos:

  • El día 15 de mayo del presente año el Concejo Deliberante de La Matanza (provincia de Buenos Aires) aprobó que los hospitales públicos de dicho municipio llamen a las personas trans por el nombre –femenino- que eligieron, es decir, por su nombre de identidad de género y no por el que (aún, hasta el momento) figura en su DNI. Diana Sacayán,  integrante del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL), fue una de las protagonistas y luchadoras para que esta medida empezara a implementarse.
  • Casi un mes después, Marcela Romero, presidenta de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA) y coordinadora general de la Red LacTrans, y luego de diez años de infatigables reclamos, logró que el Juzgado Número 2 de San Martín (provincia de Buenos Aires) aprobara la documentación para el cambio de nombre de la mencionada activista y se rectificara su partida de nacimiento.
  • El jueves 19 de junio se hizo la presentación del segundo número de la revista “El Teje”, hecha por travestis y transexuales argentinas, en el Centro Cultural Rojas, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La directora de esta publicación es la activista Marlene Wayar. El primer ejemplar de “El teje” había salido a la luz en noviembre de 2007.
  • Exactamente una semana después, la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti-Transexual (ALLIT), cuya presidenta es Lohana Berkins, inauguró la primera cooperativa de trabajo integrada por travestis y transexuales del planeta que se dedicará a la producción textil, básicamente de sábanas y ropas blancas. El nombre elegido de dicha cooperativa es “Nadia Echazú”, una travesti de Salta fallecida en 2004, y quien durante años luchó por los derechos de las personas trans.

Siguiendo -y estando atento a- estos datos, a mí me atrae pensar que estas personas, activistas trans, pudieron capitalizar sus deseos en lo legal, en lo social, en lo cultural, justamente en los campos en donde, históricamente, más se las ha marginado.

El novelista Pierre Rey, en su genial obra “Una temporada con Lacan”, dice: “No es gran cosa lo que se elige. Ni el momento de nacer, ni el nombre que llevamos, ni el color de los ojos ni aquellos que más tarde nos herirán por haberlos amado”. Contrariamente a su postura, las chicas trans desafían y esquivan ciertas elecciones del Otro y se responsabilizan por las propias. Ellas sortean esos primeros nombramientos.

Inscriben, estampan sus nombres elegidos, adquiridos, su letra, sus ideas, sus sentimientos en una red más real, visibilizando la trama tácita. Tejen descubriendo velos para que esos nombres, esas redacciones abandonen la clandestinidad, para que los significantes que las a-traviesa-n dejen de resultar vergonzosos, esclavizados-esclavizantes.

Producen y trabajan con telas. La tela como género (femenino). Las sábanas para ser coherentes con su discurso político: las trans revelan que todos somos seres sexuados, puesto que los cuerpos humanos, que hablan, laburan, se muestran y gozan al mismo tiempo demuestran que el sexo es eros, pulsión de vida.

De tal manera las chicas “costureras” salen de la victimización desde lo grupal, desde el cooperativismo, la unión, la preocupación por que sus pares y ellas mismas tengan una mejor calidad de vida, se dignifiquen, transiten por la vida como sujetos que van a la vanguardia, que inauguran espacios y posiciones nuevos en este mundo.

Sartre dijo que uno es lo que hace. Yo, siendo psicoanalista, agrego: uno es –también- lo que dice (y lo que calla, y lo que deja de hacer). Y con Lacan aprendimos que la ética tiene que ver con la realización del deseo, con no sucumbir, dar pasos atrás ante éste.

Entonces, pienso: ¡qué chicas tan éticas estas personas trans! Ellas van haciendo y diciendo, nombrándose, y sobre todo (trans) formando: sus cuerpos, su género, sus discursos, sus nombres, en fin, su posición subjetiva.

Mi idea fue hacer un escrito, un re-corte que valorice retazos de estas vidas de chicas que se re-nominan y cortan con cuestiones que antes era impensable que pudieran modificarse. En su andar, estas personas hilan fino, pedalean máquinas duras, manchan con tinta imborrable hojas para crear nuevos ciclos y lugares históricos. Por eso este pequeño homenaje a ellas, como forma de hermanarme en el sentido de plasmar mis ideas en palabras dichas y escritas, de intentar que todos y todas podamos diseñar y escribir una historia distinta a la pasada.

Para terminar, estimadas Diana, Marcela, Marlene, Lohana, representantes de miles de compañeras trans, quería desearles que luego de tanto compromiso, tanta batalla -lo cual implica malestar, golpes, humillaciones, pero también reconocimiento, placer, orgullo- esta noche puedan relajarse y disfrutar de todo lo conseguido, conquistado.

Es por ello que me permito humildemente sugerirles un programa: cuando se vayan a descansar, antes de producir sus otros dulces sueños, encuéntrense con la delicia de envolverse en esas sábanas claras que confeccionan, re leyendo la revista “El Teje” para pensar en nuevos artículos y personas interesantes a entrevistar, mientras esperan a algún partenaire que las mime merecidamente.

Ah! Y luego de esos encuentros corporal y emocionalmente intensos y ya casi por dormirse para recargar pilas, energía para el próximo proyecto, miren de reojo a su mesita de luz y sonrían porque allí está (o estará en breve, en la mayoría de los casos) su DNI, el objeto real que enseña, concede y plasma todo lo que hicieron en su verdadero y único nombre de ahora en más: el de su persona, el de su deseo que, como tal, ha sostenido su (trans) misión, sus triunfos y que va por varios más!!

¿Qué ven cuando no nos ven? -Por lo menos así lo ve el lic. Alejandro Viedma-

Agosto 16th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Columnas 20-05-2008, AG Magazine, portal de noticias declarado “De Interés Municipal” por el Concejo de la ciudad de Rosario por su trabajo en favor de la difusión de la temática LGBT.

Una reflexión acerca de la visibilidad del colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y trans.

Antes de comenzar, quiero destacar que en la presente columna utilizaré la “x” como forma de abarcar todas las identidades, sin especificar género. El autor.

¿Se acuerdan cuando jugábamos a la escondida con nuestrxs vecinxs del barrio, compañerxs de colegio o primxs? Una propuesta: volvamos por un rato tan sólo a nuestra infancia.

Cuando al “otro” le tocaba empezar a contar en voz alta sin mirar, generalmente tapando sus ojos con uno de sus antebrazos mientras se apoyaba en un árbol, poste o pared, uno tenía que buscar el lugar más inaccesible para que aquel partenaire lúdico tardara en encontrarme -y también a mis compañerxs, cuando jugábamos más de dos personas- después de terminar su conteo.

¿Qué era lo más divertido? Buscar, hallar un sitio y (res) guardarme en ese lugar que elegí para que el “otro” se confrontara con sus habilidades, sentidos, movimientos y límites, ya que él o ella tenía que “descubrirme” y “deschavarme”, volver a “hacerme aparecer” en esa “piedra libre”.

Pero ¿qué ocurría cuando yo estaba más del tiempo que hubiese deseado sin ser percibido, visto, descubierto? Me aburría, me incomodaba, quería que el “otro” me registrara o que el juego finalizara.

En realidad, el escondite “perfecto” hacía que la actividad terminara, por lo cual esa guarida nunca tenía que ser impenetrable.

PUNTO Y COMA, EL QUE SE ESCONDIÓ SE EMBROMA

Ahora, ya siendo adultxs, parece que ciertos juegos dejaron de ser tales.

Es decir, lo que antaño era diversión, placer, adrenalina, se fue transformando en algo que muchxs ya no estamos dispuestxs a vivir de manera idéntica (más allá de que nada de lo pasado será igual a lo de hoy o a lo del futuro), sino que respondemos con otra actitud.

Esa forma de erguirse en lo cotidiano, de mostrarse, de no buscar una madriguera contenedora que funcione como refugio de los miedos e inseguridades y empezar a hablar de la propia sexualidad, como una cuestión política, es la VISIBILIDAD.

Pero… ¿por qué seguimos en Argentina apuntando a y propiciando la visibilidad de lesbianas, gays, bisexuales y trans aún hoy, en el 2008?

Simplemente porque lo que se ve y se nomina, lo que se capta y se nombra, adquiere una dimensión de existencia.

Y porque mi propia existencia también ayuda, da fortaleza, energía y compañía a otrxs que todavía hoy y en nuestro país (sobre todo en pueblos y ciudades pequeñas del interior del mismo) tienen una “doble vida”, se siguen sintiendo solxs, como “bichos raros” ocupando esta tierra y por tal motivo “deben” seguir en ese escondite, en ese silencio, en esa oscuridad, en ese lugar que ahoga si uno persiste allí mucho tiempo, en ese closet que encorseta, en ese arma-rio (¿acaso no es el closet un arma de doble filo, una representación de algo que contiene y sofoca al mismo tiempo?).

VEO VEO… ¿QUÉ VES? ¡UN ARCOIRIS MARAVILLOSO!

Ahora bien ¿qué diferencias existen entre las diversas (in) visibilidades del colectivo LGBT?En el caso de las lesbianas, parecería que la visibilidad cuesta el doble, primero por ser mujeres, lo que implica una inequidad respecto de los varones, tanto de carácter social, como cultural, histórico, económico, legal, etc.

Es por ello que el pasado 26 de abril del corriente año se celebró la primera edición del Día de la Visibilidad Lésbica en Madrid, en donde se afirmó que “la visibilidad es una prioridad absoluta”, en el sentido de “la plena ciudadanía”.

Paralelamente en la ciudad de Rosario se desarrolló, el 3 y 4 de mayo de 2008, el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales, con el objetivo de visibilizar a esta “minoría” en la lucha por sus derechos.

Con referencia a los varones gay, podríamos pensar en las diferencias internas (no por ello ausentes en las mujeres) que se dan en las distintas generaciones. En los más jóvenes se percibe una manera novedosa de encarar y accionar en este tema; se les ha facilitado este camino a partir de los senderos abiertos por los cambios sociales (globales y locales) y por la firme lucha de compatriotas que militaron para gestar un nuevo (des) orden –al decir de Roudinesco- de inclusiones.

En este sentido, es importante recordar que nuestro país vivió un fuerte proceso represivo. Somos cuasi novatos en el ejercicio de la democracia.

Hace treinta años no existía internet para comunicarse aunque sea desde el anonimato, ni espacios de reflexión que plantearan las temáticas particulares de los grupos gay (y donde pudieran sentirse perteneciendo a una institución con pares), ni organizaciones conocidas por todos donde lograran acercarse por algún inconveniente suscitado.

Hoy nos rodea un ambiente gay-friendly (no tan real, pero instalándose en cada vez más zonas), nos abordan noticias variadas donde lo simbólico circula, por lo cual lo gay por fin está dejando de ser lo enfermo, lo insultante, lo sórdido, y los gays se permiten pensar en ser padres (para muchos esto ya es una realidad), formar sus familias o ya se unen civilmente.

Resumiendo, si bien casi todo está mucho más abierto para las nuevas generaciones por los motivos multifactoriales que he deslizado (aquí también sirve mucho el avance español y cómo llega esto, sobre todo cómo ayuda a los que somos “hijos de la madre patria”), se complica aún para los mayores de 40/50 años. Todavía hay algo del ocultamiento, del secreto, de la marginalidad operando. No se debe perder de vista la marca sociocultural heredada de la dictadura.

El tabú sigue entonces funcionando, reproduciéndose, actuando en las propias lesbianas y en los propios gays, que repiten cuestiones prejuiciosas, estereotipadas y anacrónicas respecto a la homosexualidad, a las “nuevas familias”, desde lo discursivo hasta la manera de desenvolverse íntimamente con un/a compañerx. Actos represores/represivos al fin, tabú en acto y en potencia.

Respecto a las chicas trans, la visibilidad es inherente a su identidad, reflejada en sus cuerpos.

Por tal motivo, travestis y transexuales transitan las calles, generalmente desde que son expulsadas de sus hogares en su pubertad, tornándose así pública su condición de manera “natural”.

A  las chicas trans se les “dificulta” más que a los demás miembros del colectivo LGBT “disimular” sus cuerpos sexuados en relación con lo socialmente esperado. Esta cuestión fenomenológica  es correlato del inconsciente colectivo, que las trata como enfermos, en lugar de reconocer su singular identidad, como la de cualquier otro ser humano.

Lo que complica la situación de marginalidad de las personas trans es que casi no son incorporadas a ninguna política de asistencia estatal, expulsándolas (¿otra vez las “correrán” de sitio?) sin mira-mientos del espectro humano.

LO ESENCIAL ES VISIBLE A LOS OJOS

A mí, como psicoanalista y agente de salud, me interesa pensar y trabajar sobre los efectos del tabú funcional y lo que lo circunda, sobre las consecuencias del silencio, del aislamiento, de la vergüenza, del miedo.

Como digo siempre: “todo lo que no pasa por la palabra, pasa por el cuerpo”. Considerando este aspecto, noto que mucha gente LGBT que esconde esta parte de su vida lo sufre en lo corporal, a través de distintas manifestaciones. Hay mucha psicosomática alojada en estos sujetos. Y el silencio, la mentira, los inventos producen un desgaste profundo en lo psíquico, emocional, corporal. Por tal motivo, es importante que primero se conscientice esto para luego poder modificarlo.

Otra cuestión, también conectada con lo precedente: lo mucho que le cuesta a muchísimas personas LGBT el disfrutar. El habilitarse a ser felices, a no relacionar todo con el trabajo o el esfuerzo que tienen que hacer para aparentar ser como los demás quieren.

LOS ESPEJOS, EL NARCISISMO DE LAS GRANDES DIFERENCIAS

La relación con los demás está permanentemente moviéndose entre (des) identificaciones. Siempre opera la coincidencia y lo discordante. La estructura vincular implica ese movimiento de entrada y de salida, movimiento intrínseco-extrínseco permanente en los vínculos, ya que coincidimos y estamos en desacuerdo con los demás.

Lo mismo sucede en el narcisismo: uno se pone frente al espejo y dice “soy, pero no soy el que está ahí”. Reconocimiento/no reconocimiento de unx mismx.

Si esto es estructuralmente humano, imagínense entonces cuando unx disfraza, se “tapa”… Si siempre estamos rondando entre una identificación y una des-identificación, será más confuso aún para lxs demás saber qué me pasa, qué siento, cómo o quién soy si intento esconder una parte considerable de mi vida.

Cuestiones constatadas cuando escuchamos a gays y lesbianas decir “en mi casa supongo que lo saben, pero nunca se habló del tema”, o “ni se imaginan que soy así”, etc.

Y YA LO VE, Y YA LO VE… ES PARA USTEDES QUE LO MIRAN POR TV

De tal manera que no hay certezas en la vida, tampoco hay una clave única o técnica especial para la salida del closet, para la visibilidad, sino la que cada cual pueda elegir, armar, poner en práctica en el aquí y ahora de cada situación.

Considero que cada unx de nosotrxs puede elegir jugar a ser otra persona. Podemos usar mascaradas, podemos enredarnos en historias que no son las propias. Tenemos la posibilidad de mentir a lxs que nos rodean a diario, mas debemos ser conscientes que ante todo nos mentimos a nosotrxs mismxs y que a veces uno también juega con fuego.

Yo prefiero hacer una fogata fuera de mí para combatir la (de lxs demás y la propia) homo/lesbo/transfobia y para festejar el orgullo de no avergonzarme por ser quien y como soy.

Vos también podés hacerlo, o iniciar un fuego interno que puede hasta quemarte vivx por dentro y fuera de tu ser.

Colorín colorado, este juego… ¿ha acabado?

Pedro Zerolo visita nuevamente Buenos Aires

Agosto 16th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

El pasado sábado se celebró la jornada internacional contra la homofobia con un asado en el Club de Osos de Buenos Aires.

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19-05-2008 | Activismo

 El próximo jueves 22 de mayo, en el Senado de la Nación y en el marco del Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, el INADI y la Federación Argentina LGBT convocan a un panel en el Congreso de la Nación sobre Matrimonio para parejas del mismo sexo.

En la oportunidad, Pedro Zerolo –quien es asesor del presidente español José Luis Rodríguez Zapatero en asuntos de diversidad sexual– comentará sobre los avances logrados en España en esta materia y María Rachid –presidenta de la Federación Argentina LGBT– sobre todo el trabajo realizado por la FALGBT para lograr la igualdad jurídica en Argentina.

Además, María José Lubertino –presidenta del INADI– presentará el proyecto de ley del organismo para modificar el Código Civil y así garantizar el acceso al Matrimonio de las parejas del mismo sexo. Este proyecto se presentará ante el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos para ser presentado por el Ejecutivo en el Congreso de la Nación.

Las parlamentarias Vilma Ibarra (Encuentro Popular y Social) y Silvia Augsburger (Partido Socialista) comentarán sobre los proyectos presentados el año pasado con el mismo objetivo.

EL ASADO DE LA DIVERSIDAD

El pasado sábado 17 de mayo, con oportunidad de la celebración del «Día Internacional de Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual y por Identidad de Género», la FALGBT organizó un asado en el local del Club de Osos de Buenos Aires. La reunión contó también con la presencia de la señora María José Lubertino, y del señor Pedro Zerolo, representante del Gobierno Español y célebre activista por los derechos LGBT, de visita en nuestro país.

Se trató de una amena reunión de camaradería en la que se pudo disfrutar de buena carne y buen vino, como corresponde a nuestra tradición argentina. Tampoco faltó la guitarreada y mucho menos los discursos.

La licenciada Lubertino aprovechó la oportunidad para hacer entrega del Premio INADI, en manos de Pedro Zerolo, para que fuera entregado por éste al actual presidente del Estado Español, en reconocimiento por los logros alcanzados por su gobierno en beneficio de los derechos de las minorías.

Por su parte, Pedro Zerolo agradeció en nombre del gobierno español y expuso su opinión acerca de la realidad de la lucha por los derechos LGBT en el mundo. «No quiero dejar pasar la oportunidad de recordar -dijo- que hoy celebramos un día muy importante: el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Un día de emociones encontradas, un día de recuerdos, un día de memoria, un día para recordar que estamos viviendo un momento que no debemos desaprovechar. Porque durante siglos quienes han sido como nosotros y como nosotras han sido segregados, apartados, discriminados, vilipendiados y estigmatizados, agredidos y condenados a muerte».

En el mismo sentido agregó: «Este es un día par recordar que la situación no es todavía la que quisiéramos que sea y que además no soplan buenos aires. En Europa se empieza a ver de nuevo la garra de la ultraderecha política y del integrismo religioso. En esa Europa a la que siempre hacemos referencia como el paraíso de las libertades, empiezan a escucharse discursos ultraconservadores, homófobos, machistas, racistas y xenófobos. Pero no por gente desconocida sino que esos discursos se escuchan en boca incluso de presidentes de república o gente de gobiernos de esa Europa que tenemos como referente».

Tampoco faltó en el discurso de Zerolo la mención de la cuestión local, en relación a lo cual fue claro y contundente: «Hoy que están nuestros presidentes y presidentas hablando, deberíamos recordarles desde abajo que Latinoamérica tiene muchísimo que decir. Creo que donde están pasando las mejores cosas en este momento en el mundo es en América Latina, donde mejor se están viendo los progresos de los movimientos sociales y de izquierda. Desde luego aquí se está viendo mucho más avance que en la vieja Europa. Por tanto, pasemos alguna vez del orgullo gay, del orgullo lésbico y del orgullo trans al orgullo latino». Y para que no quedaran dudas, recalcó: «Estamos llamados a hacer avanzadilla. Si España avanza, si Argentina avanza, marcaremos tendencia y desde luego Latinoamérica se convertirá en un referente mundial de que otro mundo es posible».

Certeras y transparentes las palabras de Zerolo, una personalidad que ha ido mucho más allá de los discursos y del que muchos de nuestros dirigentes deberían tomar ejemplo.

Informe de Víctor Ramírez para AG Magazine

Zerolo visitando el Club de Osos. Primera foto: junto a María Rachid y Guillermo, presidente del club. Abajo: Zerolo en el centro, Facundo García a su derecha y Viedma a su izquierda.

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PRIMER TALLER SOBRE DIVERSIDAD SEXUAL EN UTE - CTERA

Agosto 11th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

El sábado 17 de mayo se festejó el día mundial de la lucha contra la homo, lesbo y transfobia, estipulado por conmemorarse otro aniversario (17-05 de 1990) de cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) sacó a la homosexualidad de la lista de enfermedades, por lo cual se realizaron varios eventos.

Por la mañana se llevó a cabo el primer taller sobre diversidad sexual organizado en la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE). Fue histórico abrir el debate, informar y educar a las propias educadoras, las maestras. Lo coordinó la lic. en Psicología Cecilia Ferrari.

Los objetivos de dicho encuentro fueron:

-Prevenir y eliminar el maltrato a causa de homofobia en contexto escolar;

-Brindar un espacio enmarcado en los DDHH  para dialogar, reflexionar y conocer sobre diversidad sexual;

-Facilitar los procesos de visibilización de los docentes LGTB promoviendo el respeto y la libertad de expresión;

-Ofrecer asesoría,  material de lectura para docentes, y talleres de padres, familiares y amigos de lesbianas y gays.

GRUPOS DE REFLEXIÓN PARA GAYS

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Hemos formado dos grupos de encuentro y reflexión entre pares con la idea de integrarnos en un clima distendido y ameno para socializar, intercambiar información, compartir historias de vida, hacer amigos nuevos con el fin de cortar con el aislamiento y la soledad.

Nos reunimos en el barrio de Almagro de la ciudad autónoma de Bs. As. todos los miércoles y/o jueves de 20 a 21.45 hs.

La consigna es charlar dentro de un grupo de pertenencia acerca de las cuestiones que atraviesan a los gays que viven en la Argentina en estos tiempos.

Intentamos recuperar la PALABRA, tan vapuleada en la actualidad y desdibujada en otros espacios –por cierto válidos- como internet o los boliches. También la mirada y la cercanía con el semejante.

Priorizamos el respeto por el otro y por lo que piensa/opina, aunque no estemos de acuerdo (o mi compañero conmigo) con lo que manifieste.

Creemos, en este sentido, fundamental la habilitación a la discusión adulta y a “trabajar” los obstáculos que pudieran suscitarse, como en cualquier grupo humano, sin caer en el encuadre del grupo terapéutico.

Con el pasar de las reuniones, incorporo otras técnicas para profundizar la temática gay, como juegos, lectura y comentario de artículos, ver algún film para su posterior debate, etc.

Para ser coherentes con la celebración de la diversidad, recibimos a personas de distintas edades (siempre que sean mayores de edad) y vivencias personales, factores que nos enriquecen a todos.

Generalmente, al pasar un tiempo se arma una red donde varios de los integrantes se encuentran a tomar un café, arman salidas, se ayudan, se contienen y, en definitiva, disfrutan más de la vida.

Si te interesa la propuesta, favor de contactarte a los datos que figuran abajo, ya que para ingresar a los talleres es preciso que tengas una pre-entrevista conmigo.

Lic. en Psicología Alejandro Viedma (coordinador de los grupos):
Cel.: 15-6165-4485, E-mail: grupodreflexgay@yahoo.com.ar
También se puede visitar:
www.alejandroviedma08.blogspot.com

GAYS TARDÍOS - 06/03/2008 Revista “C” del diario Crítica

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

POR CRISTIAN ALARCÓN

La primera vez que Daniel estuvo con un hombre tenía 39 años. Su compañero de trabajo le habló tanto de sexo en ese recorrido por el conurbano que se hizo evidente que Daniel, un hombre casado y con dos hijos, le gustaba. Al roce de la pierna le siguió una escena más caliente en el auto. “Él dio los primeros pasitos; y yo arremetí mal. Arremetí tan mal que en plena arremetida atendí un llamado. Era mi mujer. Le dije que estaba ocupado y seguimos. Después me di cuenta: me había olvidado de apagar el celular”. Dos años más tarde, Daniel está divorciado, de novio con un joven de 24 y embarcado en una nueva vida, ya no como el heterosexual convencido que fue, sino como un gay que apenas empieza a vivir su nueva identidad. Entre el laissez faire de las nuevas generaciones y los tapados que juegan a una doble vida, hay hombres que se asumen como gays pasados los 30, después de mucho tiempo de relacionarse sólo con mujeres. Para dar la noticia suelen decirles a sus amigos: “Me hice gay”. ¿Son, siempre lo fueron o efectivamente se hacen? La arremetida de Daniel tuvo consecuencias inmediatas. Marcia había escuchado todo.

–“Hola, mi amor. No sé qué pasa, me está vibrando el auto”, intentó él aclarándose la voz.

–“¡Hijo de puta! ¡Yo sé qué te está vibrando a vos!”, le gritó ella y cortó.

Habían tenido un amor juvenil de paseos por la costa del río, en Quilmes. Alargaron el noviazgo para casarse con terreno propio y los primeros cuartos de una futura gran casa. “Para mí todo fue una batalla. Cuando era chiquito, me gustaban a veces los nenes y a veces las nenas. Claramente me definí por las nenas. Cuando debuté con una mujer, sentí que había ganado. Y luego el amor y el sexo con Marcia fueron hermosos, pero los viví también como una conquista que incluía el hogar, la esposa, los hijos; un varón y una mujer”. La vida le dio lo que pedía. El amor y la pasión se disiparon a medida que crecieron los chicos. “Lo viví con toda la felicidad que pude. Disfruté de esa familia que supimos construir juntos. De cada momento con mis hijos. Pacho tiene ahora 14. Samanta, 16. Fui un padre presente, cuidadoso, cariñoso. La casa queda en un lugar que estaba descampado, así que jugamos a todo lo que se puede jugar en un sitio así. Salíamos de exploración, acampábamos en el patio, mirábamos las estrellas, construíamos casitas, hasta filmamos una película que todavía guardamos. Durante unos ocho años mi deseo por los varones desapareció completamente. Lo guardé”.

El ocultamiento de su deseo es común en los varones que tardaron años en reconocerse gays. El coordinador de los grupos de reflexión de homosexuales de la ONG Puerta Abierta, el psicólogo Alejandro Viedma, sintetiza así el cambio de estos hombres y aclara que se trata de una generalización: “En la mayoría ha habido un stand by en su sexualidad, una etapa larga en la que se negaron todo, no tuvieron nada con nadie –dice–. Luego viene una transición, en la que reina la confusión, y por fin la necesidad de probar. Piensan: si no pruebo, no sé”. En ese punto suelen acercarse a los grupos o al psicoanálisis. Cuando sienten que ya no están en el menú binario, varón o mujer. Entonces, baja la estima. Hasta que comienzan a asumirse, conviven la angustia con el miedo de no ser “como el resto del mundo impone que sean”. Las escenas iniciales de la verdad sobre sí mismos suelen coincidir en su aspereza.

Como aquel día del estallido de Daniel. Tardó en bajar del coche. “Sólo quería entrar y salir con mi valija. Todo se había derrumbado. Pensaba que había perdido a mis hijos. Estaba destruido”. Abrió la puerta del comedor. Marcia lo esperaba de pie. Tenía los ojos hinchados y un trapo en la mano. Había pensado en cada uno de los insultos que podían minar su dignidad. “Tomá –le dijo y le tiró la rejilla en la cara–. Andá a limpiar el auto en el que llevás a tus hijos al colegio”. Él armó la valija “mientras ella decía todo lo degradante que un ser humano le puede decir a otro”. Antes de que la guardara en el baúl, ella salió a la puerta y le gritó: “¡Te amo!”. “Una vez más, no pude separarme”, cuenta Daniel.

SEXO CON UN HOMBRE

La primera vez que Ramiro estuvo con un hombre tenía 43 años. Ramiro tiene ahora 47 y un lejano parecido a Bruce Chatwin, el delicado escritor suizo, autor de En la Patagonia. El mismo pelo rubio y lacio que cae hacia los ojos celestes, las maneras gráciles de un inglés bien educado, las manos cuidadas. Siempre –dice– fue así. Nunca sintió que abonara “el mito del macho argentino”. Pero vivió hasta hace algunos años como un heterosexual consagrado al matrimonio monogámico y fiel. Fueron casi 18 años. Y de esa relación quedaron dos hijos que hoy tienen 15 y 17. Viven en el sur, con su madre. Los ve cada tres meses. Aún no les cuenta. Aunque sabe que algún día se lo preguntarán. Por eso –afirma– no da su nombre verdadero; por eso casi nunca dice que es gay.

No es fácil dar con varones gay mayores que quieran dar entrevistas y mucho menos tomarse fotos. En ese proceso complicado que empieza con la inquietud y termina con el llamado “coming out” (el “salir del ropero”, hacer pública la condición de gay) predomina durante cierto tiempo lo que Viedma llama “el tabú en acto”. Sólo hacer números y advertir que estos varones vivieron el despertar de su sexualidad durante la última dictadura. En éstas y en otras miles de historias se encuentra lo mismo: “no pongas mi nombre real” –soy gay pero no con todo mi ser–, “no pongas mi foto” –no se muestra lo que aún no se pudo contar a varios, sobre todo a familiares– y “no me animo a hacer la entrevista” –aparece la vergüenza, el qué dirán, el “no quiero hacerles daño a mis seres queridos con esta verdad”–. El tabú sigue funcionando.

“Tuve dos experiencias a los 20 años. Una de ellas frustrada porque el chico se negó. La otra, simplemente unos besos y la recuerdo como un fuego artificial, en el sentido del estallido de algo luminoso”, dice Ramiro. En cambio, novias nunca le faltaron. Fue un amante cortés. El cuerpo de las mujeres fue un refugio, cree. Si no, no comprende cómo pudo haberlas frecuentado tanto. A muchas, además de su ex esposa, las recuerda con cariño. Sobre todo a aquélla que le dio la certeza de su heterosexualidad. Era mucho mayor que él, un estudiante de Ingeniería del interior en la Capital. Debe haber tenido unos 40, aunque le dijo que 36. Con ella tuvo un sexo activo y cotidiano. “Ahora que soy totalmente consciente de que las mujeres no me atraen pienso que, claro, ¡cómo no íbamos a coger así si a esa edad yo estallaba en hormonas! ¡Podía coger sin parar!”. Para Ramiro, la radical diferencia entre un cuerpo femenino y uno masculino se expresa a la hora de sexo. “En el amor con uno y con otro género no cambia nada. El amor es igual. Pero se siente la diferencia en el cuerpo. Con un varón es otro el vigor, es una carga energética más marcada, una intensidad más contundente”, dice.

Esa diferencia es quizás la más difícil de explicar para los varones que se encuentran en la cama con otro varón después de mucho tiempo de sólo estar con mujeres. Las palabras intensidad, contundencia y vigor –dichas por Ramiro– se repiten en otros hombres. Aun con cierto pudor. Encontrar el lugar propio en esa aventura del cuerpo que es lanzarse al sexo con otro es la gran novedad a los treinta y pico, cuarenta y pico, para todos.

Daniel, el muchacho de Quilmes, lo explica apasionado por su definitivo descubrimiento: “Creo que teniendo sexo con un hombre encontrás el lugar para el que fuiste concebido. Esto es lo mío, pensé la primera vez. Siento un placer físico inigualable y trasciendo a partir de eso en otros aspectos. Sucede eso, encontrás el lugar. No es exclusivo, pero cualitativamente elegís estar con un varón porque con un varón vibrás hasta con la célula del rincón más alejado de tu pie izquierdo. Es, imagino, distinto en cada uno. Lo fálico, por ejemplo, no me moviliza mucho. Lo mío es un culto al culo duro, a ese glúteo bien definido y el tema de entrar en el cuerpo de un tipo y sentirlo estremecerse por dentro, con esa mezcla entre goce y un poco de dolor. Me lleva a las nubes. Besarlo me descontrola”. Daniel parece emular, a su manera, el poema de Paul Verlaine, Oda al culo masculino.

SER, HACERSE, PARECER

¿Ramiro siempre fue gay? ¿Se convirtió en gay? ¿Se asumió gay? ¿O terminó de descubrirse gay? A Ramiro ninguna de estas preguntas le preocupa demasiado. “Nunca pensé que un día equis colgaba los botines. No me di cuenta. El corte entre una vida o identidad heterosexual y una gay no es tan neto”, dice. En su caso, los escarceos de la juventud quedaron en un limbo de ensoñación y misterio. Ramiro, en la cama con su compañero de cuarto y ese roce involuntario que le produjo una erección y luego el intento. Pero el otro, ¿no pudo? ¿no quiso? ¿no supo? Ramiro todavía se lo pregunta. Al día siguiente no hubo reproches, pero ya todo había cambiado y la amistad se apagó. Luego, ese mismo año, un poco tomados, él y otro compañero del que se había enamorado se besaron. Lo entendió como la culminación de una amistad varonil muy intensa. Si había tanto afecto, por qué no podía haber también deseo. Ramiro lo explica con una metáfora, la del Jenga, el jueguito en el que se trata de armar una estructura quitando piezas sin que la construcción ceda. “El incidente gay que tuve tan joven es una pieza. La extraigo y entonces me pregunto: ¿Y ahora qué hago con ella?”. Con ese afán, Ramiro, solo y ya separado, entró por primera vez en un chat gay. Tenía 43 años. Se sentía un novato. De pronto, todas las novias y sus horas de amor cortés no servían de nada para comprender ese universo de códigos, chistes, guiños y costumbres gay. Su sorpresa fue un varón asumido desde muy adolescente, Tony, de 29 años. Con la calle de quien vivió el ambiente desde los ochenta, Tony no tenía miedo de pasar frente a un pelotón de machos dispuestos al insulto o la cargada. “Me fascinaba eso. Una actitud masculina en alguien que se enorgullecía de ser gay. Con él supe distinguir en la calle al que es y al que no es. La mirada del otro. Era muy femenino en sus actitudes, pero por otro lado era muy masculino en la cama, y no porque fuera activo; no. Tenía que ver con otra cosa”, dice. De la mano de Tony conoció los primeros sitios de encuentro, una expedición superficial y muy corta. No le gustó el punchi punchi de las discos más modernas ni el dark room, ese cuarto oscuro en el que al tanteo ciego le sigue la acción directa. Se sintió cómodo un tiempo en los chats que empezaron a abundar pero terminó hastiado de tanta búsqueda de sexo exprés, dice. Mientras tanto, se hizo obvio que Tony no era hombre de un solo hombre. Atrincherado en el modelo monogámico que cultivan mayoritariamente los heterosexuales, Ramiro se negó a tener una pareja abierta, sin exclusividad sexual. No lo soportó. Se alejó de él y de los sitios del ambiente a los que iban juntos. Por eso, dice, va cada semana al grupo de reflexión de Puerta Abierta. “Es el lugar donde sigo teniendo un vínculo con pares, porque si no se está en la disco o en el chat es muy difícil mantener una conexión con lo gay –afirma–. En los grupos surge esto: no todos podemos contarlo. A veces podemos ser homofóbicos. Cómo no vamos a serlo si fuimos criados en ese río, amamantados por esa idea judeocristiana de que ser gay está mal, te lleva al Infierno. Es tan fuerte que podés tardar mucho tiempo en asumirlo”.

EL AMOR

La primera vez que Guillermo Balmaceda estuvo con un hombre tenía 34 años. La confesión llegó en el cuarto del departamento conyugal, en Belgrano R, un domingo a la tarde.

– Gabi, perdoname, te lo tengo que decir: me pasan cosas con los tipos– le contó a su esposa, novia de toda la vida, con papeles desde hacía dos años.

–¿Te gustan los hombres?– preguntó ella sin perder la calma.

– Sí– confirmó él.

– Entonces te perdí para siempre– dijo ella y lo abrazó.

Se acuerda de la fecha: febrero de 2006. Se habían empezado a llevar mal. Se habían prometido que no caerían en la rutina. Pero apenas llegaba de su trabajo en una droguería él se sentaba frente a la computadora y ella se ponía a ver televisión. “Luego cenábamos y che, vence la luz, hay que pagar el gas. Fue eso, me parece. Empecé a conocer chicos en un chat gay”, recuerda Guillermo. Fueron encuentros furtivos que él prefiere no recordar. No quiere, dice, hacerle ningún daño a Gabi, su ex. El engaño lo recluía en la culpa y a ella en el dolor que deja la traición. Pero siguen queriéndose, son amigos. Ella lo comprendió, dice. Gabi está de novia, rearmó su vida. Pronto, cree Guillermo, se presentarán a sus parejas. Su origen está en Munro, donde vivió en la casa de sus padres hasta los 32 años. De Munro son sus amigos de siempre, una barra de “boludos musicales” que lo “bancaron a muerte” cuando se fueron enterando de a uno de su nueva y sorpresiva identidad. Fueron, en los últimos ochenta, fanáticos de los Redondos y de bandas como Don Cornelio y la Zona. Poco futboleros, más que el tablón compartieron las incursiones roqueras a Cemento, al Parakultural, Babilonia, Medio Mundo Varieté y otros antros de la época. La reunión de los viernes para jugar truco y dominó se volvió un culto. Fueron, dice, pibes de vinilo. De hecho, ése fue el gancho en el chat cuando conversó por primera vez con Alejandro, en febrero de 2006. Guillermo había elegido llamarse Nonstop, un nickname que hacía referencia a una canción de Kraftwerk, la mítica banda alemana que comenzó en los setenta con los sonidos electrónicos. Alejandro escribió “Music” y Guillermo, “Technopop”. Después de chequearse con ese verso (music, nonstop, technopop), pasaron más de un año chateando y hablando de música. Se conocieron en agosto. La cita fue en un bar de Avenida de Mayo, un día de semana, a las 9 de la noche. A Guillermo, ese pibe joven y decidido, fanático de las mismas bandas que él, lo conmovió. Fue a la casa de los viejos y en su pieza encontró un viejo vinilo de Don Cornelio. Con ese regalo lo conquistó. Ahora está enamorado. Alejandro es un chico de Wilde que tiene 24 años, trabaja como asistente de sistemas y viaja en el Roca casi todos los días para verlo. Con él terminó de perder el miedo, dice. Caminan por la calle de la mano. Y sus vecinos en Caballito –adonde se mudó después del divorcio– ya no se asombran cuando los ven saludarse con un pico. En la misma casa donde buscó el disco para su novio –antejardín, cocina comedor, los cuartos al fondo-, debutó sexualmente con “una minita de la secundaria”, a los 18. A la hora de la siesta, cuando los viejos no estaban. Como cuando era chico y todos dormían mientras él se concentraba en desarmar algún juguete eléctrico. En esa misma habitación estaba cuando encaró a su madre:

–Má, te tengo que contar algo.

–¿Qué buscás?

–Me separo de Gabi. Soy gay.

Ella, 74 años, ama de casa, inmutable, con las manos sobre la falda, lo miró fijo y susurró:

–Ocultalo. Y ocultáselo a Gabi.

–No. ¡si te lo estoy diciendo es porque no lo pienso ocultar!

A la semana le tocó a su padre.

–Viejo, me separo, soy gay.

Con el llanto de su madre de fondo, su padre se enfureció:

–Te deseo la muerte adentro de un neuropsiquiátrico.

–¿Querés que me vuelva loco como mi primo Alberto, que terminó internado?

–Yo, antes de saber que sos gay, prefiero eso –le contestó el ex obrero jubilado de Alpargatas-.

–Bueno, no es que vengo a pedirte permiso, sólo te lo comento. Soy así.

En la escena familiar sobrevolaban los fantasmas. Había un primo loco. ¿Alguien más había sido un “anormal” y lo había ocultado? Sí. Guillermo conoció esa otra historia turbia e innombrable por su hermano mayor. A él le había sido confiado el secreto. “Le preguntó a mi abuela, la madre de mi vieja: ‘¿Por qué te viniste de Santa Fe?’ Y mi abuela le dijo: ‘Porque encontré a tu abuelo con otro tipo en la cama’. Supongo que a mi vieja lo primero que se le ocurrió fue ocultar mi identidad, porque si no lo pudo asumir durante sesenta años con su padre, no lo podía hacer con su hijo. Tanto que al poco tiempo me volvió a preguntar: ‘¿Vas a seguir con Gabi?’”. Guillermo cree que él pudo haber pasado toda la vida como un “hétero con inquietudes” sin tomar la decisión de asumir que solamente le gusta el sexo con varones. “No sé hasta qué punto hay algo predeterminado en la sexualidad de cada uno –piensa–. En mi caso, yo siempre fui consciente de que había hombres que me parecían más atractivos que otros. Y me enamoré de una mujer maravillosa. No todo es sexo, lo que termina importando es el amor. Me decían que el amor entre dos hombres es muy diferente; y la verdad no lo creo así. Quizás el sexo sea más intenso, otra cosa, pero no el amor. A mi novio lo trato como trataba a mi ex mujer. Es así de natural. Podría haber hecho lo que hacen muchísimos varones, tener una vida paralela, no contarlo nunca, pero eso no hubiera sido bueno para nadie, mucho menos para mí. Hice mucho análisis y tuve la fuerza y la claridad en el momento indicado para asumirme gay”. Aunque Guillermo siente que definirse fue un proceso nada tortuoso, tiene la sensación de haberse saltado una etapa. “Me lo he preguntado: ¿no me habré perdido algo muy importante? Por ejemplo, cuando un chico te dice: ‘¿Te acordás de Bunker, ese boliche de los noventa?’ Y yo nunca fui. Debo materias”, se ríe de su condición de inexperto en una comunidad que ya tiene su historia en Buenos Aires, ahora considerada la ciudad más gay friendly de América Latina. Como Ramiro, Guillermo no se pudo insertar en lo que llaman “el ambiente” y ésa es una de las razones por las que, también, va a un grupo de reflexión. No admira a los íconos de la cultura pop gay, no le gusta hablar de ropa y marcas ni de la noche gay y sus lógicas estéticas, no va al gym y detesta que lo traten en femenino. Es lo que se llama un “nada que ver” en oposición a “la loca”. Se niega a ser un “gay de ambiente”. Ese tipo de diferenciación se puede apreciar en cualquier chat de hombres: abundan las identificaciones que rechazan los estereotipos en el borde o en el centro de lo homofóbico –“cero ambiente”, “machito busca machito” o “curioseando”–. Guillermo, por ejemplo, sólo tiene un amigo gay, un metalero de pelo largo que mata por un disco de vinilo de Black Sabbath. “Qué se yo, por ejemplo, el otro día en una revista gay decía: ‘Exclusivo: biografía de Mirtha Legrand’. Yo pensé: ¿qué tiene que ver mi culo con la tostadora? Hay chicos que dicen que es una diosa, que es divina, pero yo no entiendo esa lógica. Ni tampoco la comedia musical o la imposición de mantenerse jóvenes. ¡No me molesta envejecer!”.

UNA NUEVA VIDA

La primera vez que Carlitos estuvo con un hombre tenía 47 años. Había deseado a un pibe poco antes de casarse, pero nunca lo encaró. Pasaron 16 años de matrimonio hasta que este abogado se enredó con un varón y se fue a vivir con él. Ya en la infancia, en Flores, dentro de una familia judía tradicionalista, reconocía secretamente su gusto por los chicos. Pero jamás se le ocurrió que podría proceder en consecuencia. Durante años, dice, su vida fue como “una cinta transportadora de cumpleaños infantiles, toda una vida social en torno a los padres de los amigos de las nenas, otras parejas como la nuestra. Esa dinámica social te hace pasar el tiempo sin tomar una decisión. Lo soslayé conscientemente. Hice un ejercicio de la negación y de la vida hétero que no fue del todo feliz. Ésa era la realidad que yo tenía en la mano y con ella me manejé. Salí con chicas. Me metí de novio a los 20. Me enamoré. Yo la quise mucho y ella también me quiso mucho. Pero bueno, nuestra vida sexual siempre fue pobre. Llegó un momento en que esa pobreza se hizo insoportable”. Abogado, progresista, intelectual y analizado, apunta, para definir su preferencia: “Es una cuestión de gusto muy profundo. Así como no me gusta con un animal, no me gusta con una mujer. Pasa por el instinto, a todos instintivamente nos gusta algo más que otra cosa. No me refiero a ser activo o pasivo, ser penetrado o penetrante, esas divisiones son de ‘mata puto’. El sexo es uno solo”. Después del divorcio y varios años conociendo hombres, sin decir una palabra, Carlitos apareció un año nuevo judío en la casa paterna con su novio de entonces. La cena fue en silencio. Sus padres callaron, con la peor de las caras. Pasó el tiempo y la relación con aquel chico terminó. Carlitos volvió a Flores. En una caja guardaba algunos objetos de su ex. “Un día le pedí a papá que por favor me llevara en el auto a dejarle sus cosas para terminar totalmente con él. Me llevó y me esperó en el coche. Cuando volví, muy afectado por la situación, papá simplemente me tocó el brazo y me preguntó: ‘¿Estás bien?’”. La mayor de sus hijas lo interrogó ante su propia psicóloga:

–Papá, ¿por qué te separaste de mamá?

–Sucede que a mí me gustan los hombres, por lo tanto el matrimonio con tu mamá no tenía mucho sentido ni para ella ni para mí.

–Ah, yo nunca pregunté mucho porque no quería meterme en sus vidas, pero me lo imaginaba.

Al poco tiempo, las chicas conocieron a su novio. Tampoco hubo explicaciones. Pero aquel departamento pequeño con una sola cama de dos plazas hablaba por sí solo. Carlitos imaginaba una vida familiar gay, una pareja que compartiera con él “la vida que cualquier hombre divorciado quiere llevar con sus hijos: desde un cumpleaños o una ceremonia familiar hasta unas vacaciones juntos”. Pero hasta hoy eso no ha podido ser. Cinéfilo, fanático del introspectivo cine europeo, Carlitos dice que la película hollywoodense Lejos del paraíso, en la que se relata la vida de un gay casado que deja a su familia por un varón, es una de sus preferidas. “En esa historia, ella (Julianne

Moore) se queda sola, le cuesta rehacer su vida, y él (Dennos Quaid) la reconstruye rápidamente. Mi ex esposa ya está en pareja con un buen hombre y vive con mis hijas. Para mí ha sido difícil. No consigo conocer a alguien que esté dispuesto a llevar una vida como la que me gustaría, no se trata sólo de elegir ser gay, luego hay que construir ese camino, hay que tener paciencia”.

LOS HIJOS

Daniel –aquel del debut en el auto– es un tipo informal, pero preocupado por la pinta; un morocho de 41 que no deja que le crezca la panza, corre, toma sol y se peina con cera para lucir prolijo pero desordenado; usa gafas negras envolventes, jeans, remera y campera de cuero. Siempre fue lo que hoy se define como “metrosexual”, dice, pero desde que se define gay, mucho más. Llega tarde a un “ambiente” en el que el aspecto juega fuerte. “Quizás suene ridículo, pero por un lado siento que no perdí el tiempo posponiendo tanto mi definición por los chicos. Pero me da miedo no ser lo suficientemente atractivo. El ambiente es muy amante de la estética. Si no atraés desde lo físico es difícil, y yo ya no soy un pibe”. Samanta se ríe de la coquetería masculina de su padre. Le parece gracioso verlo preocupado más que ella misma por los detalles. Con 16 años recién cumplidos, prefiere el punk y el metal. Tiene una banda, toca el bajo y se siente orgullosa de que su papá le haya contado que es gay. “No me lo imaginaba, pero se dio que yo misma entré en conflicto por mi sexualidad. Pasé una semana muy angustiada porque me había enamorado de una compañera de mi colegio. Había hablado con mi prima, que también es bisexual, y no sabía para dónde salir, qué hacer. Una noche, después de cenar, me fui a mi cuarto y me encerré a llorar. Mi papá vino. ‘Vamos a hablar’, me dijo”. Salieron de la casa por las calles del barrio que ya se llenó de otras construcciones en las que las familias, reunidas frente al televisor, se ven unas a otras a través de los ventanales. Fueron hasta la plaza que hay a unas cuadras. Samanta le contó de su amiga. Daniel la escuchó. Pensó en esperar a que fuera ella quien le preguntara. Pero la conversación se hizo larga y ya no lo dudó: “Yo también te tengo que contar algo”, le dijo. “Para mí, saberlo fue una sorpresa, pero la verdad es que fue también un alivio. Es increíble que tenga un padre que haya sido tan copado y que tenga el valor de ser lo que de verdad quiere ser. Él no me ha querido presentar a un novio porque dice que todavía no está seguro de quién es la persona, pero a mí me encantaría conocerlo, porque así me acompañaría más fácil a una disco gay. Yo nunca entré a una”, cuenta. Su hermano, Pacho, de 14, aún no sabe nada. Daniel dice que se preocupó por criarlo con una imagen masculina fuerte y presente. “Como mi viejo fue un tipo que no estuvo, hice un esfuerzo especial para que él tuviera un referente paterno claro. A mí el fútbol no me gusta, no sé la diferencia entre una pelota y una licuadora, pero mi hijo es un fanático y lo llevo a la cancha. Él me lo preguntará. Cuando lo haga, sé que tiene los valores para poder entender, pero todavía no”, dice Daniel. Hace dos semanas, Daniel y Samanta entraron juntos a internet para buscar un bar gay diurno al que ir juntos. Dieron con uno en San Telmo. Se llama Pride. “Ella es muy chica para ir a un boliche, me parece, así que quería complacerla con esa experiencia necesaria de verse reflejada en otros y otras como ella. Fuimos a la Capital y la pasamos muy bien”. Samanta anotó en su agenda ese día como uno que no olvidará jamás. “Vi por primera vez a dos chicos darse un beso y a dos chicas tomadas de la mano. Para mí fue muy emocionante. Tengo mucha suerte, vivo en una época en la que esto es posible. Puedo elegir lo que quiero ser. Y además, tengo un papá gay”. A diferencia de la generación de su papá, lejos del tabú, ella no necesita esconderse. ????

Foto: A la izquierda, Guillermo, uno de los protagonistas de esta nota y miembro del grupo de reflexión que coordina el lic. Viedma (a la derecha), y el novio del primero (Alejandro, en el medio).

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Lo que viene a continuación es ejemplo de algunas cosas que hemos construido en varios encuentros de estos espacios:

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Afiche realizado por dos integrantes del grupo de los jueves, Ramón y Guille:

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Cine-debate Film: “Cachorro”; 2004. Director: Miguel Albaladejo

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Sinopsis por Horacio, Darío, Carlos, Roberto C., Roberto S. y Alejandro (grupo de los miércoles):

Se trata de una película muy real, de una historia muy creíble, ya que cualquiera de nuestros amigos o nosotros mismos podemos estar en esa situación, por ejemplo, en lo que respecta a lo que ocurrió entre el tío y el sobrino, donde este último “cae” en la vida del adulto y el vínculo (casi no lo tenían) va cambiando y fortaleciéndose a la par del transcurso del tiempo. En cuanto al tío, el film sugiere que después de estar en pareja por un tiempo y luego quedar “soltero” otra vez, se conoce un mundo nuevo: personas, lugares recorridos, relaciones fugaces y múltiples, más libertad para festejos con amigos, entre otras cosas. Es por esto que en “Cachorro” se descubren muchas cosas de uno, cosas propias que uno está viviendo y a veces no se da cuenta. Además, está la identificación con ese tío que intenta preservar a su sobrino de lo que él hace, como fumar marihuana. Hay algo del orden de la distorsión –en el infante- de la díada bien/mal y el tío intenta encarrilar eso, apunta al cuidado del otro. Es una película amorosa, tal vez atravesada por un amor “desordenado”, pues las vidas de los/las protagonistas son/están descuidadas, por ej., la de una madre despreocupada, no cuidadosa que intenta zurcir las rasgaduras, es decir, demuestra su amor emparchando telas, con situaciones no reflexionadas, sino sólo guiadas por el deseo, sin pensar en las consecuencias. ¿O es el guionista de “Cachorro” quien reflexiona sobre las reparaciones, desde lo onírico, en un juego de imágenes? Esa madre defrauda a su hijo por segunda vez, quien queda “solo” y tiene que vivir con un “desconocido”, ese tío que no tenía mucho que ver con la vida del sobrino hasta que “se lo encajan”. El niño asume posiciones más adultas que los propios adultos. Su abuela paterna trata –con los mejores métodos que dispone- de estar con su nieto a pesar del filtro de la madre de este último. El tío empieza a envolverse con su sobrino desde el amor, lazo no establecido anteriormente. Volviendo a las vidas de los/las protagonistas, se las percibe, hasta el encuentro “forzoso”, como separadas. Quizás la crítica a la actitud de la madre sea el haber embarcado a su hijo en todo. Continuando con las identificaciones, hasta nos conectamos –en algún punto- con la abuela también; a veces nos dio bronca, otras, acordamos con ella. Y si de identificaciones hablamos, creemos que hay una muy fuerte entre el sobrino y el tío y el rasgo que sobresale, lo que el nene toma, es la masculinidad, por ej., en la escena donde le pide al adulto que le corte el cabello “como lo tiene él”, o en los límites que pone el tío. Eso surge desde la convivencia y desde un hilo conductor: la soledad, ya que ese tío “escapaba” a cualquier relación profunda. ¿Porque había estado en pareja antes con otro hombre que finalmente murió? No lo sabemos, pero lo que muestra el film es que este sujeto parecía tener meros contactos con otros, vivir su sexualidad sólo como descarga, porque no quería o no podía construir algo más comprometido. Otra hipótesis vertida por nosotros relaciona el VIH presente en el tío como situación que no lo hizo replantearse sus cuidados, él seguía “picoteando” con distintas personas. ¿O tiene que ver con su propia pulsión de muerte, con hacer activo lo que vivió en el pasado pasivamente, ya que su ex murió de Sida (lo “abandonó”)? Y nos vuelve a tocar la soledad, ya que coincidimos que la abuela también detentaba una soledad muy fuerte. A pesar de su buena posición económica, no podía compartir ni siquiera el cariño. Hay una relación con su abogado en pos de algo bueno para su nieto, tal vez porque ese niño sustituía la pérdida de su hijo. Y a pesar de todo, la señora hizo ciertas concesiones al tío, por ej., que el “cachorrito” tenga una educación laica. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiese habido un espacio habilitador del vínculo entre la abuela y el nieto? Tampoco lo sabemos. Sí sabemos que así es la vida y como la película “Alguien tiene que ceder” muestra, es difícil que alguien lo haga, porque es ardua la tarea de ceder un lugar de poder, de dominio, de ideologías, de prejuicios. A veces, simplemente, por miedo a que el amor quede del otro lado, por ej., que el afecto del chico haya podido instalarse en la persona de su abuela y por eso no hubo interés en compartirlo. Es que el compartir tiene que ver con aceptar varias cosas y el ceder con entregar, despojarse de. El compartir crea un área común del “nosotros”; en el ceder hay un traspaso de uno a otro, pero quizá a pesar de uno. En este sentido, ¡qué interesante fue compartir esta maravillosa película! FIN.

 
Tal vez con mi escrito (el que viene a continuación) inaugure una “nueva sección” de nuestro espacio: ¿qué te surge luego de cada reunión?, o de alguna reunión en particular; de ese encuentro que a vos te despierta algo especial y estaría bueno que lo vuelques de alguna manera: redactando, dibujando, buscando más data del tema específico, sacando fotos que pinten esa situación surgida, o preguntando si al otro le despertó algo o no, algo parecido a lo tuyo o no, etc. La idea es que interactuemos un poquito más…

“LA VIDA ES UNA PELÍCULA”

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Escrito producto de un “rapto de inspiración” luego de ver, por segunda vez, y debatir el film español “Cachorro”. Enero de 2008.

Cada película me dispara cosas de mí mismo, de mi vida, de mi pasado, de mi presente y me proyecta, me dirige a un futuro encaminado por mi deseo actual y por las cosas que ya no quiero transitar, que ya no pienso volver a recorrer, (re) vivir.

¿Qué me genera una película? Pufff… Tantos efectos como variables la atraviesen.

Ese aquí y ahora específico de mi mirada subjetiva, singular, tele-dirigida a ese alter micro mundo comandado por ítems particulares chocan y se produce un cóctel explosivo.

Cada micro-alter-realidad compactada por otro sujeto me despierta diferentes sensaciones en infinitos puntos que dependen, entre otras cuestiones, con quién esté viendo esa película, dónde, cuándo, qué clima (interno y externo a mi persona) merodee el espacio, mi cansancio o relajación en esa cotidianidad, mi predisposición para tomarme una hora y cuarenta minutos para meterme en esa historia, en MI historia, en esos/esas protagonistas (de MI vida), en esos paisajes y fotos que también me acompañan, en sus (las del realizador) y en mis sentires emergentes.

Hay algo de lo que estoy seguro: nunca coarto, nunca corto, nunca paro la expresión de lo que estoy experimentando mientras observo esa determinada escena que me hace llorar. Soy re maricón con el cine y ¡me la banco! Tal vez sea uno de los pocos lugares en donde me permito descargar mi sentir abiertamente, importándome poco lo que pensará el otro, quién me mirará (si, por ejemplo, estoy en una sala con desconocidos), qué ruido hará mi mucosidad.

Otro punto: ¡qué interesante es armar contrapuntos y alianzas con ese laburante que confeccionó esa obrita!, esa persona ajena a mí, invisible, y a la cual yo le represento lo mismo. Y ¡qué contradictorio y alucinante al mismo tiempo es a veces cambiar esas miradas que tuve en aquel momento que ví esa peli! Mutar de ideas, revisarlas, abolir algunas y hacer nacer otras es crecer, es también aprender a convivir con otros. 

Hay películas que ví sólo una vez y hay otras que perdí la cuenta de las veces que las desplegué. ¿Será como cuando se repiten cosas? ¿Uno repite lo placentero? ¿Lo que lo hace sufrir? ¿Un poco y un poco? ¿Se niegan momentos vividos anteriormente? ¿Se los duelan suficientemente? ¿Cómo se selecciona lo que se repite? ¿Se guarda en algún lugar del cuerpo? ¿Son esos momentos revividos con alguien elegido posteriormente los que cumplen las funciones de revalidar y restituir un agujero causado por otro ser?

En realidad un agujero es causado –siempre- por uno mismo, por una imposibilidad de construir una represa que aísle momentáneamente un dolor que, por otro lado y de a poco, uno vierte en zonas que hacen dosificar esa salida. ¿Será así? Mmmmmm…

Pero como en la vida no todo es malestar, también un film me conecta con ese humor que en otras ocasiones no transmito, o no me llega. Además, con la calma, porque entregarse a una pantalla por un tiempito es parar un poco ese caos diario que ni siquiera nos percatamos que existe: las obligaciones, las (auto) exigencias, las corridas, la dificultad para bajar esa velocidad, ese camino sinuoso aunque continuo y que uno no sabe, la mayoría de las veces, para dónde va.

Por eso el cine me apasiona: no sé hacia dónde se/me dirige. O no quiero saberlo (bien neurótico, jaja) hasta que me lo (de) muestre el material fílmico.

Los colores. ¡Qué colorida es mi vida! ¿Sí? ¿Tanto? No sé, a veces hasta se des-dibuja, es decir, ni pensar en la pintura si antes no hay trazados o formas que luego contendrán esos colores… Digo, mis días se pintan de momentos compartidos, pausas, silencios, caricias, música, amor, amistades, besos, abrazos, familiares, rutas, casas, perros, aire, comidas, agua, aromas, etc., etc., y también de películas sombrías que pintan tempestades, insultos, desórdenes, gritos, peleas. Aunque, por suerte, siempre “gana” lo primero, lo positivo, la pulsión de vida, eros, lo que me mima, lo que me anima.

Una expresión de deseo: ansío re descubrirme en la próxima travesía que me invite a plasmar mis colores, mis formas actuales, mis movedizas sintonías para continuar armando historias conjuntamente y sin establecerlo, para seguir escribiendo y transitando nuestras historias en filmes y la película de mi única vida, que incluye muchas otras (vidas y películas, ¡vidas de película!).

PRIMERA CHARLA PARA LA NO DISCRIMINACIÓN EN JUNÍN

Mayo 21st, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

El pasado 15 de setiembre de 2007 se realizó una jornada contra la discriminación por género en la ciudad bonaerense de Junín.

El lugar elegido fue la BIBLIOTECA FLORENTINO AMEGHINO, la cual se fue poblando de interesados/as en participar de este evento, pese al clima lluvioso y frío.

Héctor Pellizzi, escritor, presidente de la Asociación Viva la vida y organizador del evento, aseguró que esta sería la primera de una serie de charlas para la sensibilización y la apertura de estos temas en esa área.

A las 18.30 hs empezó la disertación del licenciado en Psicología y coordinador de grupos de reflexión de la institución Puerta Abierta Alejandro Viedma, quien habló sobre la necesidad de apelar al concepto “género” para contrarrestar los efectos nocivos del patriarcado sobre la mujer y las personas gays, lesbianas, bisexuales y trans (LGBT). A su vez, mencionó dos aspectos de la discriminación: la selección por exclusión y el trato superior hacia el otro, considerándolo inferior. Además, describió el panorama actual del colectivo LGBT respecto a la vulneración de varios derechos (por ejemplo, el del matrimonio, que implica la posibilidad de adoptar y heredar) y apuntó a una –por el momento- casi utópica erradicación de los prejuicios y estereotipos edificados contra dicho colectivo.

Las siguientes fueron algunas de las preguntas enunciadas por los/las asistentes a Viedma:
- ¿Cuál es la necesidad que tienen los gays de decirlo? ¿Eso no es auto discriminación?
- ¿Qué dicen las encuestas nacionales en cuanto al matrimonio entre homosexuales? ¿Hay diferencias entre las clases sociales en los porcentajes arrojados?
- ¿A qué se refiere cada una de las letras LGBT?
- ¿Cómo es la situación de las personas LGBT en cuanto a lo legal? ¿Qué diferencias hay entre Bs. As. y el resto del país?

Luego de responder estas preguntas y de un debate, fue el turno de Darío Priotti, de la Junta de Discapacitados, quien dijo que la situación entre ellos era diferente, ya que las leyes están, pero no se cumplen.

Para finalizar, Oscar Farias, del Movimiento Evita, expuso sobre Derechos Humanos en el marco Mapuche. Hizo referencia a la discriminación positiva que en algún sentido ayuda a su comunidad. 

GRAN CONVOCATORIA EN EL MES POR LA DIVERSIDAD EN BAHÍA BLANCA

Mayo 20th, 2008 by Lic. Alejandro Viedma

Cientos de personas se dieron cita en los distintos espacios donde tuvieron lugar las actividades transcurridas durante la primera semana del evento.
El viernes 10 de agosto de 2007 arrancó en el teatro El Tablado “El mes por la diversidad” en la ciudad de Bahía Blanca, con la muestra “Mujeres en movimiento”, de Mariana Pessah, fotógrafa y escritora argentina llegada desde Porto Alegre, donde actualmente reside.

Para anticiparse a lo que las y los panelistas convocadas/os desarrollarían más tarde frente a una platea colmada, dos mimos hicieron –en el hall del teatro- una representación con términos impresos en cartulinas, palabras que graficaban la estigmatización sufrida del “diferente”.

Luego, ya dentro de la sala, se disfrutó de una performance realizada por la Comedia Municipal de Coronel Rosales.

Posteriormente, Sebastián Caldubehere, miembro fundador -junto a Marco Ferraro- del Movimiento en defensa de las identidades sexuales (MODIS), tuvo a su cargo el discurso de apertura. Algunas palabras de Caldubehere fueron: “En medio de esta diversidad estamos, vivimos, somos, y apuntamos a la comunicación, el intercambio, la coordinación, las alianzas con bases sólidas, con mecanismos de convivencia y unidad hacia ´el otro´… Para poder ser es necesario mostrarnos, visibilizarnos frente a ese gran otro social que se legitima en las sombras de un discurso homogéneo, que nos recorta y nos sacude de un nosotros arrojándonos al borde, aniquilando nuestros derechos, volviéndonos desiguales. Romper el silencio, expresarnos, defender nuestros intereses se vuelve premisa, y esos modos de expresión tienen que circular con libertad hasta alcanzar a cualquiera de nuestros potenciales destinatarios, siendo este el principal objetivo del evento”.

“Diversidad cultural y sociedad” fue el nombre elegido para denominar al panel de oradoras y oradores, y quien lo inauguró fue Graciela Hernández, Dra. en Historia, especialista en género, miembro de Autoconvocatoria – Mujeres (este último, otro de los grupos –junto a Entramadas y MODIS- organizadores del evento).

Hernández instó a reflexionar sobre “el lugar de las mujeres en los procesos de diversidad cultural en los sectores bahienses más populares y periféricos, aunque más que en la ´mujer´ queremos centrarnos en el género, lo que implica pensar en cómo son construidas socialmente las categorías hombre y mujer, ya que ambos desempeñan distintos roles dentro de la sociedad y las diferencias de género cobran forma a partir de determinantes históricas, económicas, étnicas y culturales”. Para terminar, subrayó: “el objetivo de estos trabajos es escribir una historia que incluya a todos y todas, que tenga en cuenta cómo el patriarcado y el colonialismo pesan sobre nosotros y peor aún, sobre las/os más vulnerables, pero consideramos que nuestras prácticas van más allá y siempre estamos intentado influir en sectores claves como salud y educación para luchar por una distribución más equitativa de bienes materiales y simbólicos”.

Luego tomó el micrófono Mirta Colángelo, narradora oral y educadora por el arte, quien relató algo de su experiencia de once años dentro del Patronato de la infancia, donde se centró en que los chicos ´pobres´ (no sólo materialmente hablando) crucen la palabra con la imagen y le den lugar al azar, el cual no tiene recetas. De esta manera, se logró encontrar una mirada poética frente a la expresión plástica y relacionó este objetivo con la frase de Borges ´La belleza acecha´. También citó una carta del CHE a sus hijos, donde decía: ´Recuerden que cada uno de nosotros, solos, no vale nada´, para hablar de las prácticas emancipadoras.

El panel fue cerrado por Alejandro Viedma, Lic. en Psicología y coordinador de grupos de la Institución Puerta Abierta, quien se explayó respecto de la diversidad sexual y –entre otras cosas- deslizó: “Considero que las problemáticas relacionadas con el género y las minorías sexuales se encuentran atravesadas por una serie de factores culturales y sociales que, muchas veces, disfrazan u opacan la violencia que contienen los casos de sexismo en términos más amplios y los de la homofobia como punto específico. En este sentido, doy cuenta que vivenciar cualquier forma de discriminación implica un impacto subjetivo negativo trascendental para la persona que la sufre, constituyéndose así una directa violación a los derechos humanos, hecho sobre el cual debemos actuar si no pretendemos consolidar las tendencias que rechazan la pluralidad como fundamento de la democracia”. Y agregó: “Me interesa reflexionar sobre la violencia a la que se encuentran expuestas las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans en la vida cotidiana, violencia moral que la mayoría de las veces no se la advierte o se la internaliza como la forma “natural” de relacionarse. Esta naturalización, en la medida que vulnera los derechos de un grupo social, afecta al conjunto del cual ese o esos grupo/s forma/n parte”.

El fin de la jornada lo marcó un espectáculo teatral de creación colectiva, en donde actuaron María Moggia, Gastón Tormo, Bernardo Villafañe y Mercedes Jurado; la escenografía y técnica fue de Nadia Jurado y Luis Misis.

La nutrida concurrencia dejó las instalaciones muy conforme y agradecida.

El sábado 11, en la Alianza Francesa, fue el turno del panel de debate “Discriminación / Capacidades diferentes / Personas conviviendo con VIH-SIDA”.

Para esta ocasión se invitó a Karina Zukerman, miembro de la Asociación Integral Humanista del Discapacitado, Gustavo Palmas, miembro de la red Argentina de personas conviviendo con VIH-SIDA, quienes dieron sus testimonios de vida personales y hablaron sobre su desenvolvimiento en sus ámbitos laborales. Para la oratoria, también se cont